La actividad, organizada en el marco del noveno aniversario de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual de la Universidad de Concepción, incluyó la presentación del cuento desarrollado por el MOVILH y un conversatorio que reunió perspectivas desde los derechos humanos, la salud y la academia.
Reflexionar sobre el reconocimiento, el respeto y la garantía de los derechos de las niñeces LGBTI+ fue el propósito de la jornada realizada este jueves en la Universidad de Concepción, instancia que contempló la presentación del cuento Ariel es una niña y un conversatorio sobre los desafíos que persisten en Chile para avanzar hacia espacios familiares, educativos y sociales libres de discriminación.
La actividad se desarrolló en el marco del noveno aniversario de la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual (DEGyD) de la UdeC y contó con la participación de representantes del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), especialistas del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y académicas y académicos de la Universidad de Concepción. Entre quienes participaron del diálogo estuvieron el académico de la Facultad de Ciencias Sociales, Mg. Ps. Jaime Méndez Contreras y la subdirectora de la DEGyD, Dra. Nieves Schade Yankovic, quien estuvo a cargo de moderar el conversatorio.
Un cuento pensado para naturalizar la diversidad
Durante la presentación de Ariel es una niña, Ramón Gómez, coordinador del área de Derechos Humanos del MOVILH, explicó que la publicación surgió a partir de una revisión de cuentos vinculados a la infancia trans, identificando la presencia recurrente de estereotipos asociados a los colores, los juguetes y las formas de expresión de género.
Frente a ello, el equipo que desarrolló la publicación optó por construir una historia sin recurrir a estos elementos como explicación de la identidad de la protagonista.
La intención fue presentar una infancia libre de estereotipos y, al mismo tiempo, entregar un relato alegre y esperanzador, dirigido especialmente a infancias y adolescencias, donde cada protagonista pueda desarrollarse con libertad y en un entorno que reconoce su identidad con naturalidad.
Uno de los aspectos destacados durante la presentación fue precisamente que el término “trans” no aparece en el desarrollo del cuento. De acuerdo con lo expuesto, esta decisión responde al propósito de naturalizar la identidad de Ariel y mostrarla como parte de su experiencia, sin convertirla en el conflicto central de la historia.
La publicación, además, fue presentada como el resultado de un trabajo colaborativo en el que participaron distintas instituciones y organizaciones, incorporando aportes provenientes de diversos sectores y considerando las voces de niños, niñas, adolescentes y sus familias.
Derechos, bienestar y espacios seguros
La presentación dio paso al conversatorio Derechos de las niñeces LGBTI+ en Chile, espacio que permitió abordar la temática desde distintas perspectivas. El diálogo contó con la participación de la Dra. Mercedes Carrasco Portiño y el Mg. Ps. Jaime Méndez Contreras, académicos de la Universidad de Concepción; Rodrigo Chinkes Goldstein, del Instituto Nacional de Derechos Humanos; y Ramón Gómez, del MOVILH. La moderación estuvo a cargo de Nieves Schade Yankovic.
Uno de los principales puntos planteados fue la necesidad de comprender a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, y no como objetos de decisión de otras personas.
Desde la perspectiva de derechos humanos, se relevó la importancia de principios como el interés superior de la niñez, la igualdad y no discriminación, la autonomía progresiva y el derecho a ser oído.
En esta línea, también se abordaron las brechas que aún persisten en Chile. Entre ellas se mencionaron las dificultades vinculadas a la discriminación en espacios educativos, familiares y sociales, junto con la necesidad de fortalecer los procesos de formación y sensibilización de quienes trabajan en ámbitos como la educación, la salud y los servicios públicos.
Desde la perspectiva de la salud y el bienestar, se destacó especialmente el impacto que tiene el reconocimiento y apoyo familiar. La evidencia presentada durante el encuentro relacionó el acompañamiento y la aceptación con mejores condiciones de bienestar, mientras que el rechazo, la invalidación y la discriminación se asocian a mayores dificultades para la salud mental. Asimismo, se relevó el papel de la escuela como un espacio donde la seguridad, la pertenencia y el reconocimiento pueden actuar como factores protectores.
La empatía como herramienta para enfrentar los prejuicios
En el diálogo también tuvo especial relevancia la reflexión sobre el rol de las personas adultas. Jaime Méndez planteó que muchas de las dificultades para abordar este tipo de contenidos no se encuentran en las niñas y los niños, sino en los propios adultos y en las dificultades que pueden tener para comprender o conversar sobre la diversidad.
En ese sentido, destacó el valor de Ariel es una niña como una herramienta que puede abrir conversaciones desde la empatía, invitando a cuestionar por qué determinadas identidades son sometidas a preguntas o cuestionamientos que no se realizan frente a otras. El académico también puso énfasis en la necesidad de reconocer cómo operan los prejuicios y de desarrollar ejercicios que permitan identificarlos y cuestionarlos. Desde esta perspectiva, la empatía aparece como una herramienta para comprender experiencias distintas a la propia y evitar que las diferencias sean utilizadas como fundamento para la discriminación.
Por su parte, Nieves Schade destacó la importancia de avanzar en la educación y en la formación de quienes acompañan a niñeces y adolescencias, relevando el desafío de modificar prácticas y formas de relacionarse para contribuir a que puedan desenvolverse en espacios donde se sientan reconocidos y seguros.
Por Carolina Herrera
Periodista Facultad de Ciencias Sociales.


