En el marco de la discusión legislativa sobre el proyecto “Escucha su Corazón” y las recientes cifras del DEIS que sitúan a la violación como la principal causal en el Biobío, la académica del Departamento de Psicología UdeC enfatizó que condicionar este proceso vulnera los derechos humanos y profundiza estados de estrés y trauma.
A propósito del debate público y legislativo en torno al proyecto de ley «Escucha su Corazón» —iniciativa parlamentaria que busca condicionar la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales a la escucha previa de los latidos fetales—, la académica del Departamento de Psicología de la Universidad de Concepción y doctora en Psicología Social, Dra. Pamela Vaccari Jiménez, entregó un análisis crítico respecto de las implicancias éticas, sociales y en salud mental que conllevan este tipo de propuestas.
La discusión cobra especial relevancia tras conocerse los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud correspondientes al primer semestre de 2026, los cuales revelan que en la Región del Biobío la causal de violación sexual concentra la mayor cantidad de interrupciones legales del embarazo (12 de los 30 casos constituidos en la zona).
Vulneración de derechos fundamentales
Frente a la propuesta de introducir exigencias adicionales en los centros de salud, la Dra. Vaccari —quien lidera iniciativas de investigación en violencia de género en educación superior en la UdeC— fue enfática en señalar que este tipo de medidas «atenta absolutamente contra los derechos humanos de las mujeres».
«Naciones Unidas reconoce los derechos de las mujeres como derechos humanos en sí mismos. Si tú atacas a la población de las mujeres, estás atacando a la mitad de la población humana», destacó la investigadora.
Salud mental y condiciones de extrema vulnerabilidad
Desde la perspectiva de la psicología y la atención psicosocial, la académica advirtió que quienes deben enfrentarse a un procedimiento de interrupción del embarazo ya se encuentran en una situación crítica que exige contención y resguardo, no barreras coercitivas.
La Dra. Vaccari explicó que las mujeres que acceden a estas causales atraviesan un estado de vulnerabilidad extrema, y que, dependiendo del contexto y entorno en que se dé la atención, suelen experimentar «un estado de estrés agudo, de ansiedad y, en muchos casos, síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT)». Imponerles pasos adicionales o cargas emocionales dentro del sistema sanitario agudiza este cuadro de revictimización.
Un retroceso para el bienestar y el desarrollo
Junto con el impacto clínico y psicológico individual, la académica UdeC integró una dimensión estructural y de desarrollo país, subrayando que el bienestar de las mujeres está intrínsecamente ligado al progreso social y económico.
En esa línea, remarcó que las mujeres representan un pilar central de la fuerza laboral e intelectual que sostiene el crecimiento del país, por lo que toda legislación que debilite sus garantías y bienestar psicológico «significa un retroceso no solo para ellas, sino para el desarrollo integral de la sociedad».
Por Jaime Méndez Contreras


