Carlos Alberto Rubilar Romero, psicólogo clínico formado en la Universidad de Concepción, fue distinguido en la categoría “Psicoanálisis y Libertad” por un trabajo que reflexiona, desde una perspectiva psicoanalítica, sobre el resentimiento, la búsqueda de la verdad y la construcción de una mayor libertad mental.
El psicólogo clínico y exalumno de la carrera de Psicología de la Universidad de Concepción, Carlos Alberto Rubilar Romero, fue reconocido con el Premio FEPAL 2026, otorgado por la Federación Psicoanalítica de América Latina (FEPAL), en la categoría “Psicoanálisis y Libertad”, dirigida a analistas en formación.
El reconocimiento fue concedido por su trabajo “La libertad como una actitud de búsqueda de la verdad: De la prisión del resentimiento a la libertad de pensamiento”, presentado como integrante de la Asociación Psicoanalítica Chilena (APCh). La premiación se realizó en el marco del 36° Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis, desarrollado entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre de 2026 en Santiago de Chile.
Para Rubilar, el reconocimiento adquiere un significado especial al coincidir con el término de un extenso proceso de formación. Según explicó, FEPAL reúne a sociedades psicoanalíticas reconocidas por la International Psychoanalytical Association (IPA), y la obtención del premio se produjo tras finalizar su formación como psicoanalista e incorporarse como miembro asociado de la Asociación Psicoanalítica Chilena, momento significativo de su trayectoria.
“Es el broche de oro tras más de seis años de formación, constituida por seminarios teóricos y clínicos, supervisiones y psicoanálisis personal”, destacó.
La libertad como un logro del desarrollo psíquico
De acuerdo con el exalumno de la carrera, el trabajo premiado aborda la libertad de pensamiento desde una perspectiva psicoanalítica, proponiendo comprenderla no únicamente como ausencia de restricciones, sino como un logro del desarrollo psíquico relacionado con la capacidad de postergar los impulsos, tolerar la frustración y aproximarse a la verdad.
Además, el ensayo profundiza en lo que ocurre cuando una persona no logra elaborar el dolor asociado a una herida narcisista o a la ausencia de un objeto significativo. “En esos casos, pueden desplegarse mecanismos defensivos que favorecen la consolidación de sentimientos de agravio y resentimiento”, explicó Carlos Rubilar.
Desde esta perspectiva, el resentimiento puede mantener al sujeto ligado al daño experimentado y limitar la posibilidad de elaborar esa experiencia y desarrollar un pensamiento creativo. Así, aquello que inicialmente puede operar como una defensa frente al sufrimiento puede convertirse progresivamente en una prisión psíquica que restringe el bienestar emocional y la libertad de pensamiento.
Una reflexión con alcances clínicos y sociales
El trabajo también aborda las implicancias clínicas de este conflicto. En el contexto terapéutico, plantea la importancia de que el analista pueda conservar su propia libertad mental frente a las proyecciones del paciente, favoreciendo un proceso que permita reconocer la alteridad y avanzar hacia una relación más elaborada con la realidad.
La reflexión se extiende al ámbito social, situando la libertad de pensamiento como una herramienta frente a fenómenos como la polarización destructiva, los dogmas y el uso irreflexivo de la inteligencia artificial.
Formación en Psicología UdeC
Carlos Rubilar Romero se formó como psicólogo en la Universidad de Concepción entre 1991 y 1996. Posteriormente orientó su trayectoria hacia la psicología clínica y el psicoanálisis, sumando especialización en psicodiagnóstico, experiencia como supervisor acreditado y desempeño como psicoterapeuta psicoanalítico focal en la Corporación Salvador.
Al recordar su etapa universitaria, Rubilar destacó que la formación recibida en la UdeC le permitió acercarse a distintas perspectivas y construir progresivamente su propio recorrido profesional. En particular, reconoce la influencia de docentes que contribuyeron a despertar y profundizar su interés por el inconsciente y el pensamiento psicoanalítico.
“La Universidad de Concepción, respetando las diferencias en las ideas y marcos de referencia de sus alumnos, me entregó fértiles semillas que posibilitaron mi devenir en la persona, el psicólogo clínico y psicoanalista que estoy siendo hoy. Quisiera agradecer especialmente a mis profesores que ayudaron a comprender la relevancia del inconsciente: Pilar Hernández, Hellmut Brinckmann y Ruth Gaggero”, señaló.
Por Carolina Herrera
Periodista Facultad de Ciencias Sociales UdeC


